Yace aún, con su negra chaqueta de piel, muy particular en él, su porte único, extrañamente peinado y con una expresión que parece que nos sonreía a los presentes.
Varias personas coincidieron al decir que de seguro él se estaba tripeando eso, disfrutando de su última función, observando desde afuera a su gran público que lo ovacionaba, solo que en esta ocasión no hay aplausos, mucho silencio dentro de la capilla, a veces roto por una palmadita en la espalda a algún que otro amigo o familiar o un sollozo de algún doliente expresivamente correcto.
Temiendo ser malinterpretado, admito que disfruté algo de este particular servicio funeral, y es esto: La Diversidad.
La Diversidad que desfiló en el espacio de tiempo que permanecí en aquel edificio poco agradable, ya que trae más que nada recuerdos desagradables de parientes y amigos perdidos definitivamente, pero es un hecho, había una increíble diversidad en ese lugar, diversidad de clases, etnias, regiones, culturas, sociales, económicas, y más que nada morales... la prensa morbosa fue lo único que palideció el brillo que esa diversidad tenía en el momento que le rendía honor a una figura emblemática, un ícono sociocultural, un hombre de arte, el "Único Poeta Urbano" de nuestro país como bien acotó Pavel Núñez en una de sus tantas presentaciones, un hombre de música, y hablando de música imposible de categorizarlo, o definir su estilo, un estilo que se conoce como "El estilo del Terror" , pues nadie podía duplicar, si imitar, pero nunca duplicar, ya que nuestro TERROR era y es aun, igual que su forma de hacer música, UNICO.
Pudo integrar tantos ritmos, géneros, estilos, sonidos, instrumentos, culturas, folklore, regionalismos, lenguas, dialectos, doctrinas hasta religiones en una armonía de sonidos y colores como solo el podía, unió historias, cuentos, creencias, leyendas, dolor, alegría, amor, esperanza, odio, felicidad y un sinnúmero mas de sentimientos en sus letras, brindándonos con sus composiciones sensaciones impensables y que aun suene egoísta, solo podemos entenderlas completamente quienes hemos vivido, amado o sufrido en un país con tantas tribulaciones como alegrías.
Murió un alma bohemia, más que un hombre, un artista, quien supo plasmar parte de sus emociones con sus letras, su música, su cadencia, su ritmo, sus armonías, sus acordes y sus investigaciones, legándonos un inmenso aporte social, cultural, folklórico y musical.
Hoy, quienes lamentamos su partida a destiempo, por las razones que nos hicieron admirarlo, estamos ante un cuerpo que no porta nada ya, viéndolo sonreírse disfrutando desde afuera este gran espectáculo, en donde como esta ya acostumbrado, el sigue siendo la figura principal, lamentablemente es el ultimo que físicamente podrá protagonizar, porque espiritualmente estará SIEMPRE en nuestro corazón, nuestra mente y nuestra cultura, incrementándose mas cada vez que cantemos algo de su autoría.
Hoy le decimos Adiós solamente a Luis Días, porque "El Terror" siempre estará entre nosotros.
Ramón E. Pereyra M.


